La reveladora investigación de Gustavo Gorriti

El 8 de febrero de 1982 Caretas publicó la primera de una serie de entregas sobre la figura del millonario traficante Carlos Langberg

Gustavo Gorriti fue un periodista antes del caso Langberg y otro después de él. Ante el pánico de su colega Blomberg por investigar el caso, después de recibir un sobre con la imagen de una calavera dentro, Gorriti medita en familia el ofrecimiento de Zileri y decide hacerse cargo de la investigación. Nunca más volvió a meditar tomar una investigación y, años más tarde, su tenacidad estuvo a punto de costarle la vida. Su investigación, desarrollada a mediados de 1982, se centró en cuatro ejes claramente descritos por el mismo autor: “¿Quién es Langberg? ¿Dónde y cómo hizo su fortuna? ¿Quiénes son sus socios o aliados? ¿Cuáles son sus objetivos?”

Los primeros pasos de su investigación le permiten saber que Carlos Langberg, nacido en el Callao en 1931, se hizo muy poderoso en poco tiempo, durante el gobierno militar de Morales Bermúdez. Fue en ese tiempo también cuando cultivó nexos con el APRA, calculando en la posibilidad de que Armando Villanueva ganase las presidenciales del 80. Sus más cercanos aliados en el partido de la estrella fueron los veteranos dirigentes Fernando León de Vivero y Jorge Idiáquez. Al salir elegido Belaunde Terry, creó el diario PM, desde donde atacó con vulgaridad y sin argumentos al gobierno.

Jorge Idiáquez (primero desde la izquierda) y Fernando León de Vivero (tercero) en el lecho de muerte de Haya de La Torre. (tomada de vanguardiaaprista.com)

Su fortuna, indudablemente, procedió del narcotráfico. Los informantes que Gorriti obtuvo en la embajada de EE.UU. fueron agentes de la DEA encargados, hacía ya dos años, de llevar a cabo una operación que tenía como principal objetivo intercerptar un cargamento de droga llegado desde la selva. Fue el 2 de enero de 1980, en las inmediaciones de Chosica, cuando se encontró dentro de un camión nada menos que 475 kilos de pasta básica lavada de cocaína. Hasta ese momento, nunca antes se había descubierto un cargamento tan grande en el país (ni en el mundo, sospecha Gorriti).

Por orden expresa del Ministro del Interior en aquel entonces, Enrique Velit, fueron liberados un día después Langberg y sus socios en la operación, Nora Cornejo y Marín Salomón Zorrilla. El caso fue archivado y más tarde desaparecería y en su lugar quedaría información muy básica y fotografías falsas que intentaban confundir a quien siguiese su rastro. Gorriti, sin embargo, logró reconstruir el caso con informantes y publicó en Caretas el escándalo.

El General EP Fernando Velit, Ministro del Interior del gobierno militar de Morales Bermúdez, encargado de liberar sin cargos a Langberg, Cornejo y Salomón. (Instantánea de libro)

Las investigaciones dieron también con sus movimientos en México, donde actuó en asociación con Luis Felipe Medina Figueres. Estrecharon lazos con el temido jefe de la policía mexicana, Arturo Durazo, hombre de confianza del presidente López Portillo, sobre quien incluso se ha escrito un libro llevado luego a la pantalla grande. Además de propiedades, la persona legal Langberg Medina compartían las empresas Camesa, Ingeniería y Mantenimiento, el Bar Rondinella y el Hotel Alfer. Además, Gorriti descubrió los sistemáticos movimientos de compra de yates en Estados Unidos, viajes a Perú o Colombia, regreso a Estados Unidos y su posterior venta. Fue en uno de esos yates, el ‘Daydreamer’ donde se le detuvo el 29 de setiembre de 1980,

Gracias a la publicación de estos hechos se quebróla vulnerabilidad de Langberg. Quien había amenzado a medio mundo ahora estaba contra la pared. Para ello trabajó principalmente Gonzalo Ortiz de Zevallos, a cargo de la recientemente creada Fiscalía de la Nación. Al mando de la investigación designó a Blanca Nélida Colán, quien no soportó las amenazas y el vértigo del proceso y decidió apartarse del caso. Años más tarde ella sería la mano derecha de Montesinos y Fujimori para delinquir desde la Fiscalía. En su lugar ingresó el fiscal Manuel Balarezo.

La estrategia de Caretas para lograr desenmascarar los lazos del narcotráfico con los poderosos militares del gobierno de Morales Bermúdez tuvo en la calidad de la investigación su principal mérito. Sin embargo, mucha de la presión juducial que alcanzaron se logró por la presentación de la información: Gorriti soltó semana a semana afirmaciones de cercanas relaciones entre personajes como el General EP Fernando Velit y Langberg. Velit había señalado conocerlo solo superficialmente, algo que Caretas contrarrestó presentado información sobre una moderna piscina contruida en la casa del general, como un regalo de Langberg. Velit lo negó todo nuevamente, afirmando que había sido él quien había pagado por la piscina, aunque por intermedio de una tercera persona. A la semana siguiente, Caretas presentó los ingresos y egresos de la empresa de Langberg, consignando el pago por la piscina y ningún ingreso por e mismo concepto. A cada respuesta siguió un desbaratamiento del teatro que solo revelaba mayor evidencia del tráfico.

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